viernes, 7 de noviembre de 2014

Familia dueña de la Universidad San Martín tiene bienes hasta en Aruba

El presunto desvío de al menos 200.000 millones de pesos de la Fundación Universitaria San Martín la tiene agonizando. Las autoridades sospechan que sus administradores usaron el dinero de los estudiantes para fines personales y que deben responder penalmente.
Pero nadie ha salido a dar la cara. Según personas cercanas a la 'alma mater', Marino Alvear Sofán, su fundador, permanece acuartelado en su apartamento de 369 metros cuadrados, en el norte de Bogotá, al lado de su hijo Martín Eduardo; de su nuera, Siani, y de sus escoltas.
“Tenemos que pasar dos anillos de seguridad y nos hace quitar los zapatos, porque los pisos del apartamento son de mármol importado. Él insiste en que no tiene plata para pagar sueldos”,narra un extrabajador de confianza de Alvear que fue hasta allá a exigirle que responda por deudas laborales.
Aunque Alvear promete pagar, nunca cumple y alega que está ilíquido. No obstante, a la Fiscalía ha llegado información de que él y su familia tienen más de una decena de bienes y un número similar de empresas. Además, que han sacado dinero hacia Aruba.
“Los 18 de diciembre viajan a la isla y uno de sus contadores nos dijo que allí tienen un condominio e inversiones en locales”, dice una exdecana de la San Martín.

Tras un rastreo en oficinas de registro, EL TIEMPO estableció que, efectivamente, a nombre de Alvear, de su esposa, Gloria Orozco (fallecida hace tres años), y de sus hijos hay al menos once apartamentos ubicados en Bogotá, en los edificios Manoa, Urapanes del Chicó II, Santa Cruz de Sotavento, Balcones de Sevilla y en el exclusivo conjunto Monteloma, donde vive Alvear. También tienen una casa en El Lago.

Hasta con inmobiliaria

En papeles, los bienes valen más de 3.000 millones de pesos. Pero todo indica que los recursos más cuantiosos que han manejado los Alvear se concentran en un entramado de empresas que le cobraban a la universidad por todo tipo de servicios.

Además del Fondo para el Fomento de la Educación, el Centro Internacional de Biotecnología Reproductiva y Burger Market (dueña de una cadena de restaurantes), este diario encontró tres firmas más, con las que el grupo supera los 100.000 millones de pesos en activos.
En Barranquilla funciona Prodomed Ltda. Se trata de una compañía con más de 16.000 millones de pesos en activos, dedicada a prestar servicios de outsourcing para todas las empresas ligadas a la San Martín. Los accionistas de Prodomed son Alvear, su esposa y sus hijos, incluido Mariano jr., quien murió hace años tras un accidente con el arma de un escolta.
Gráficas San Martín Ltda., empresa que registra más de 8.000 millones de pesos en activos, también es de la familia. Además de imprimir toda la papelería, publicidad, textos y servicio de fotocopiado de la universidad, tiene entre sus actividades operaciones de crédito y adquisición de finca raíz.
El rastreo periodístico permitió ubicar, además, a Inversiones Alvear Orozco S. en C., la ‘inmobiliaria’ del grupo. A través de esta empresa, se compraron decenas de predios para ampliar la universidad y para el provecho de la familia. Pero solo registra 400 millones de pesos en activos.
Nadie se explica cómo, si el flujo de capital era tan alto, empezaron a incumplir sus compromisos y a dejar morir a la universidad. Ahora viven una pelea interna a causa de la apertura de la sucesión de Gloria Orozco, esposa de Alvear. Por lo pronto, la Fiscalía le imputará cargos a José Ricardo Caballero, representante de la San Martín, quien tampoco ha dado explicaciones. (Lea 'la Universidad San Martín es un estafadero': senadora Claudia López)
Los casos Maza y Hernández
Miguel Maza Márquez, exdirector del DAS, fue uno de los representantes legales de la San Martín. A él le acaban de precluir un proceso por ofrecer programas, en Barranquilla, sin tener la aprobación. Maza probó que le había dado un poder a uno de los Alvear para que manejara esa sede.
El excontralor Antonio Hernádez Gamarra, quien figura en una de las fundaciones, le dijo a EL TIEMPO que su nombre fue usado y que no tienen nexos ni conoce a Mariano Alvear.
“Eso es un fraude. No conozco esa fundación y de inmediato voy a averiguar”, afirmó Hernández.

Fuente: http://www.eltiempo.com/